jueves, 6 de mayo de 2010

EL SONAJERO ES HOY NUESTRO INVITADO


Hoy quisimos invitar Al Sonajero, publicado en la fecha por nuestra amiga y colega Grisbel Medina, en el periódico Listín Diario
Nos sumamos en todas sus partes a su contenido y extendemos nuestro cariño a Doña Taty
SONAJERO
Taty
Grisbel Medina R.




Taty no hace ruidos ni ha hecho -como ciertos notables- fortuna con su desgracia. Sus huellas se distancian del hambre de pensión y medallas de cuchumil comandantes que dizque pelearon por el chin de soberanía. Como los muertos no hablan, los vivos han sabido cobrar anualmente el “sacrificio” por la patria.
Taty no aterra, pero justo el terror reprimió la vena de aire de su casa. Fue aquel mayo lejano pero no invisible de 1994, cuando la violencia maquillada con la verborrea de Joaquincito, el Balaguer de los fraudes, se escudó tras su puerta para secuestrar al genio de lentes que ella amaba y ama. Luego de pronunciarse contra el ex presidente al que tildó de “lo más perverso de América Latina”, su esposo Narcisazo desapareció de su vista, del hipódromo, de la UASD, de las décimas, de los libros, de la calidez de su casa.
Taty es Altagracia Ramírez, la dama que nunca se ha llamado viuda, la incansable, la de párpados fatigosos, la de corazón -aunque partido- fue fuerte para echar a andar una familia cuando las garras balagueristas se llevaron a su esposo hace quince años. El lunes pasado, caminó con la calma de siempre hasta el debate sobre la situación de la libertad de prensa en el país, convocatoria de la Cátedra Unesco de Comunicación, Democracia y Gobernabilidad, en la Pucmm. Ella, quien llama a Narciso “mi compañero”, ha sido burlada mil veces.
Actualmente, y no es lo que ella quisiera, el nombre de su esposo titula el expediente por el cual la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos expuso que con la desaparición del profesor Narciso González, el Estado violó derechos consagrados en las disposiciones de la Convención Americana relativos a los derechos a la vida, al reconocimiento de la personalidad jurídica, la integridad y libertades personales y de expresión, según nota del periodista Federico Méndez.
Narcisazo era un creativo de luces inconmensurables. Vivía para servir a la gente. La vez del artículo en la revista La Muralla y posterior manifestación en la UASD, habló por él la impotencia por los años de sangre, violaciones a los derechos humanos, funditas coloradas y el hambre de cemento y varillas. Narciso, el compañero de Taty, no merece el olor del olvido. Narciso está muy vivo, ¿verdad Taty?

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